Publicidad:
La Coctelera

Categoría: relatos

relatos

Muerte y Renacer del Alma en su Refugio.

"Si me preguntan qué es lo que busco, les diré que trato de encontrar un microscopio para contemplar el espíritu del hombre"

Roberto Matta (1911-2002)

El ente se levantó, sintió un escalofrío recorrer toda su materialidad. Quiso moverse, pero tenía los cimientos atados al suelo, amarrados con fuerza, pegados. Veía oscuridad, no tenía ojos, mas poseía visión, una vista basta.

Sintió a su alrededor el sonido del viento que hacía volteretas y hacía mosaicos con las hojas del entorno. Hubo un trueno, y su estruendo remeció sus huesos hasta los cimientos.

Sintió por primera vez el frío, una capa punzante y dolorosa que recorría su cáscara. En el interior se sentía cálido y agradable. Sí, podía sentir: estaba vivo.

Miró hacia dentro y vio luz; un fulgor cálido recorría cada espacio y recoveco. Espacios de engranaje que se ensamblaban en armoniosa danza, como una cinta dejada al viento, como las gotas de lluvia que bajan por lo vidrios en carrera. Su espíritu gris siguió hasta el centro, y se volvió radiante, se abrió como un capullo y el destello se hizo cegador. Se multiplicó y saturó cada espacio con su ser, como un grito ensordecedor se hizo presente.

De a poco la visión se hizo clara. Las montañas se venían encima, la nieve en las puntas casi se podía tocar, las hojas en los árboles parecían plumas lustrosas y las gotas de la lluvia suave que caía formaban pequeños arco iris. El lago frente a él hacía de espejo, pero no se atrevió a mirar, observaba a su alrededor, cerró los ojos y revivió su nacimiento. El atardecer parecía no querer quedarse por más tiempo, lo siguió recorriendo las estancias hasta que el último reflejo del sol se despidió prometiendo volver al otro día. Su recorrido lo llevó hasta la cumbre, donde abrió el portal que lo llevaba a las estrellas, y se tumbó en la cubierta. Hacía frío, pero su fulgor interior lo mantenía tibio. Se sentía dueño de los puntitos brillantes que lo rodeaban, estiraba las manos y creía poder tocarlos.

El sueño lo venció, bajó hasta su refugio nocturno y se acomodó. Echó un último vistazo a la bóveda celeste y se durmió arropado en la luz de la luna.

Al otro día, con el sonido del reloj, despertó a su muerte diaria.

(cuento que presenté para el concurso del museo de bellas artes, basado en la pintura de Matta "abrir el cubo y encontrar la vida", fui una de los 1.000 ganadores)

filosofando por la vida relatos

El demonio se viste de Rosado

La primavera es el demonio vestido de rosado.  Son pétalos hechos de navajas afiladas que cubren las formas rugosas de los árboles y ahogan a las hojas nacientes, son disparos a quemarropa en la nariz.

La primavera es bipolar. Nos acaricia con sus rayos cálidos para luego azotarnos con látigos de hielo, hace que nuestras almas traten de escaparse por donde puedan, por la nariz, por la boca.

La primavera es un martirio, es ambigua, es terrible. Son gotas de ácido en los corazones solitarios, exceso de azúcar para los acompañados y agridulce néctar para los que empiezan.

La primavera es snob. Mira por encima del hombro a quienes no son correspondidos, los patea y obliga a quedarse en un rincón, refregándoles su desdicha; el círculo de ganadores de la primavera tiene como recompensa pétalos de azúcar flor, nubes de algodón dulce, lluvia de agua de menta. Y como un cuadro al lado del otro se distinguen, arrinconados unos, iluminados los otros, claroscuro.

El demonio de rosado, ¿o un ángel de alas negras?

relatos

(sin título)

Nubes, muchas nubes y el teatro vacío de siempre.

El teatro vacío, la taquilla en ruinas, los asientos torcidos y el escenario con una luz tenue; las ventanas tapadas, la luz contenida como agua, una pequeña filtración que desaparece por una araña que se acurruca en el intersticio.

La madera podrida; las cortinas sucias, viejas, rojas y los flecos que alguna vez fueron dorados, ahora macilentos.

Tres pequeños ratoncitos se asoman por la tela rota de un asiento de terciopelo ajado, haciendo sonar los resortes al abrirse paso; sus hociquitos nerviosos huelen de un lado al otro, sus bigotes delgados vibran, sus ojitos negros y redondos, saltones y vidriosos brillan en las penumbras.

El olor a polvo removido por pasos recientes y sigilosos, el olor a humedad acumulada por años, el moho entre las tablas del piso y sobre las vigas del techo.

Como una iglesia abandonada, triste, solitaria, derruida. Como un plato de galletas a medio comer.

Y las nubes se cierran, comienza la lluvia.

filosofando por la vida relatos

Orbe

"Hay dias en que pienso que no existo, hace las cosas más fáciles. Si uno no existe, entonces lo que uno haga no importa, y las obligaciones son ridículas. Si uno es la imaginación de alguien más, o si nuestra existencia es producto de nuestra propia imaginación producto de un sueño eterno de razones que no van al caso, entonces nada de lo que haga importa realmente; lo único que importa es satisfacer la felicidad. Si la felicidad son cosas agradables, entonces hay que hacer cosas agradables. Y si lo agradable es convencionalmente desagradable sabemos que en una existencia alterna tal vez no sea tan desagradable, si no no nos lo plantearíamos. Y si somos la imaginación de alguien más, incluso un juego de computador que simula la vida, donde D.I.O.S (Diseñador Independiente Omnipotente y Sádico) hace y deshace con nosotros a su antojo para reirse un rato con nuestras payasadas mientras descansa de su vida en ese universo alterno, donde a veces lo van a ver sus amigos los Angeles y los deja ocupar su simulador.

Entonces deduzco que si no existimos, cuando dejemos de no existir, o sea cuando seamos virtualmente borrados u olvidados por nosotros mismos o quien nos piense, no iremos a ningún lugar, por lo tanto lo que hagamos o dejemos de hacer importa otra vez nada, ya que no tenemos un destino final al cual llegar, por lo tanto el camino que tomemos es irrelevante. Lo que me lleva nuevamente al hacer lo que me guste, porque imaginario o no, yo puedo en este momento recordar todo lo que he creído hacer, aún sin haberlo hecho de facto por el hecho de no existir, y como tengo recuerdos y en mi mente la vida es real, lo irreal pasa a ser el presente y la verdad absoluta."

"¿Entonces Señor Pérez, ésa es su defensa?" pregunta el juez

"Es la verdad"

"¿Usted mató a una mujer para llevarse su auto, a un hombre para quedarse con su casa y puso una bomba en el hospital de quemados?" pregunta

"Realmente no"

"¿Imaginariamente?" pregunta

"Eso es relativo" responde impasible

"¿por qué lo hizo?"

"Porque me gustaba el color, porque me gustaba la casa, y para acabar con su infelicidad" respondió.

"Cómo se declara"

"No sabría decirlo, ninguno de nosotros existe por lo tanto no puede adjudicárseme adjetivo alguno"

-   ¡Pedrito!, la comida está lista

- Ya voy mamá, déjame cerrar mi computador.

relatos

Ágata

Ágata estaba sentada junto a la  ventana, como cada tarde a las cuatro, antes del té, desde hace cinco años. Nadie sabía qué era lo que miraba; a veces se levantaba y se mordía las uñas. Ese día simplemente miraba, la vista fija al cielo, no la distraían los autos, ni la ambulancia que traía de vuelta a la Señora Dominga que había ido de visita a su casa por el fin de semana, ni los niños de la Señora Georgina que venían corriendo de la mano de su papá en una visita privada, lejos del ambiente extraño de la casa de sanación.

Todas en la sala común, incluyendo a Ágata, vestían túnicas blancas, llevaban el pelo recogido en trenzas que a su vez se recogían atrás de la cabeza ,y usaban zapatillas de lana celeste. Algunas dormitaban en sus asientos, otras veían una teleserie, otras hacían un puzzle que armaban y desarmaban todos los días. Y Ágata miraba al cielo. Las enfermeras ya no hacían caso, el médico se había rendido y había decidido que no era un peligro físico para nadie, mientras se la mantuviera dopada y lejos de la sociedad.

Había llegado al asilo hace cinco años, a la edad de 17, de la mano de una camisa de fuerza y con un palo amenazando sobre su cabeza. Sus padres jamás se vieron por el lugar, ni tíos, ni primos ni abuelos, porque Ágata ya no existía; incluso le habían hecho un funeral, salió en el diario y ella guardó el recorte debajo de su colchón. Un año más tarde murió su madre bajo extrañas circunstancias, dos años más tarde murió su padre saboreando una bala de revólver. La estadía de Ágata en el asilo ya estaba pagada por el resto de su no vida, así que no cambió nada para ella realmente. Y las voces seguían ahí, como siempre.

Al principio las voces la asustaron, como le contó a su siquiatra el día que pudo hablar después de semanas de duchas frías y drogas calmantes. Se escuchaban como una radio dentro de su cabeza, y no las podía apagar; le contaban cosas, a veces vidas completas por pedazos de gente desconocida, otras veces canciones que nunca había escuchado en su vida, siempre voces que parecían no tener mucho sentido y que para entenderse tal vez requerían algún tipo de imagen, así que empezó a imaginárselas y a dibujarlas a los dos años de haber sido internada; eso le valió doble ración de calmantes y triple de sesiones de hipnosis y terapia, pero sólo parecía empeorar. Según las anotaciones del médico, su condición sicótica era tal que alucinaba en estado de hipnosis, y su estado sicótico parecía mucho más profundo en ellas que al estar despierta, por lo que decidió entonces triplicar las ya triplicadas sesiones de hipnosis para poder adentrarse en su mente esquizoide. Dos años más pasaron, y su condición sólo empeoró, ya que ahora no sólo voces la atormentaban si no que también imágenes nítidas de escenas, incluso bailes de personas como si estuvieran ahí mismo con ella; el mundo real desaparecía y quedaba perdida dentro de su alucinación.

Ese día en la mañana le contó algo distinto al médico: a las voces y las imágenes añadió seres de otros planetas. "Sé que están ahí, mandan saludos", le contó, "fue lo primero que me dijeron las voces hace cinco años" el médico tomaba nota "las primeras voces explicaban unidades de números, cosas matemáticas y de ciencia que no tienen sentido para mí" le explicó "¿no me cree verdad?, nunca me ha creído, pero ya va a ver, algún día van a venir por mí, tienen naves espaciales y pueden viajar en el tiempo"  recordó que tenía grabada en alguna parte la narración de hechos sobre viajes en el tiempo y otras cosas sin sentido  que había alegado haber visto, y la mención de lugares inexistentes, países inexistentes, personas inexistentes... claramente su estado sicótico era mucho más profundo de lo que pensaba, tal vez era hora de recluirla en su dormitorio para siempre, y por su puesto doblar la dosis de medicación; apretó el botón de su escritorio, y llegó un enfermero con una jeringa. "Se llama Tierra" le dijo "la única diferencia es que el cielo es azul, y acá morado". "Llévensela", dijo el médico," dejen que disfrute su última tarde libre en la sala común".

Películas relatos

Otra Funny Face

Generalmente me gustan los musicales, también las películas de Audrey Hepburn y las de Fred Astaire, así que asumí que funny face me iba a gustar: pero no me gustó. Tuvo sus momentos, la canción del principio "Think Pink", la parte cuando recién llegan a París y se ponen a recorrer por separado, una que otra frase ocurrente por ahí. Pero en general no me gustó.

Creo que podría haber sido mucho más interesante, y las coreografías eran muy repetitivas, no como en otras películas de Fres Astaire, como Royal Wedding por ejemplo, que además de tener buen baile y canciones tenía buena hilación de situaciones y personajes queribles.

Creo que lo que más odié de la película fue el personaje de Fred Astaire, me pregunto si el actor habrá tenido algo que ver con el script de la película, porque según aparecía en los créditos sí tuvo que ver con las coreografías y un puñado de cosas más. Me dio la impresión de que todo giraba a su alrededor, como una especie de divo machista, y que para colmo se queda con la protagonista, que yo creo que merecía algo mucho mejor, ya que el fotógrafo la quería reducir a otra típica ama de casa que cocina, limpia y debe verse bonita;pero como tengo imaginación, me puedo tomar la libertad de reinventar la película a mi pinta, comenzando desde París (y cortando un poco del baile que hace Fred Astaire en la cámara oscura de fotografía en Nueva York, que es una de las escenas más largas y repetitivas):

me habría gustado de Jo (Audrey) conociera a un poeta parisino (podría ser Gregory Peck, que me encantó en Roman Holiday y esa película del escritor que se enamora de la jugadora de cartas) que escribía en una banca en su cuadernito negro de cuero mientras fumaba un cigarro;como son las escenas de estas películas technicolor ella debería haber estado corriendo hiperventilada por parís con una rosa que le regaló un mimo en una esquina, se le cruza una viejita con una bolsa de pan y Jo cae sobre el poeta; aparece la típica música como entre violines y flautas en notas altas, el poeta la queda mirando, un closeup a ambos que quedan frente a frente casi al punto de poder besarse; Jo salta inesperadamente, sacudiendose y riendo como sólo Audrey Hepburn lo hace, y el poeta se levanta lentamente, aún un poco aturdido mientras Jo habla atropelladamente. Él la toma de la mano, y en su inglés a lo francés se presenta y le dice alguna cosa trillada (de película technicolor), y la saca de paseo en su bicicleta negra con canasto, ella parada atrás como Machuca (una película Chilena no muy de mi gusto, con la escena de la bicicleta que es característica), van a visitar el Louvre y le hacen orejitas a las esculturas, saltan en los escalones de Notre Dame de París, él le canta algo en los escalones de la Ópera Garnier para terminar luego en un café hablando de filosofía, de la "Empatía" que es lo que ella sigue en la película. Y tenemos la oportunidad de un triángulo, ya que claramente el fotógrafo siente algo por Jo y el Poeta se la está ganando con sus aires un poco trágicos y románticos. Y pasó el día, y Jo no llegó nunca a la reunión con el diseñador, así que el fotografo la va a buscar al hotel, y como no está se va a buscarla al café y la encuentra con el poeta. El fotógrafo hace un tonto de él mismo, porque no tiene idea de filosofía ni de literatura, y se le ocurre ponerse a bailar; después la mítica escena de baile de Audrey, que es bastante interesante así que no la saco, pero en vez de bailar sola ella saca a bailar al poeta, que no le gusta bailar pero se deja llevar, y despés una buena escena de duelo de baile, tap sobre la barra incluido. Después el fotógrafo quiere "irse a los puños" con el poeta, pero el poeta no cree en la violencia y queda botado en el suelo; Jo le levanta la cabeza y le pasa lamano por el labio cortado, y le manda una de esas miradas furiosas estilo Audrey al fotógrafo, quien se retira.

Después las sesiones de fotos, que me gustan y son divertidas así que las dejo tal cual; de vez en cuando haciendo cortes para mostrar al poeta escribiendo sobre Jo en su buhardilla de artista parisino con una venda blanca en la cabeza. Después la escena de la iglesia, donde originalmente se dicen que se aman, en mi versión el fotógrafo le roba un beso, y Jo se retira indignada, porque quiere al poeta aunque lo conoce hace un día (recordemos que es una película de technicolor); de pasada nos ahorramos una de las peores escenas de baile de la película, y la canción más larga y repetitiva. Aparece un personaje nuevo, un periodista de un diario amarillista de parís que ha estado persiguiendo al fotografo y a Jo para sacar fotos de las sesiones y tener un adelanto antes que todos, y por esas desgracias que pasan en las películas, justo toma una foto del beso y corre al diario para que la foto esté en primera plana al otro día. Como el poeta no lee ese diario, no ve la foto hasta el dia despues de la impresión, lo que se suma a lo que pasó el dia de la impresión, cuando Jo se encuentra con el profesor de la filosofía de la Empatía en el café; el poeta igual iba a ver al profesor, y llega el fotógrafo retrógrado a buscar a Jo para que vaya a la reunión de prensa, y se encuentra no sólo con el poeta si no que también con el profesor. El poeta iba a leer algo para Jo en el escenario, y la deja sola con el profesor que se la "engrupe" (modismo chileno, algo asi como... hablarle a alguien para hacerlo caer en sus redes o algo por el estilo), pero está tan metido en el poema que no se da cuenta, y llega el fotógrafo y se lleva a Jo a la fuerza y enojado porque el profesor se la engrupe y más encima el poeta le recita; cuando el poeta termina de recitar, se da cuenta que Jo ya no está, y sale a buscarla pensando si el poema habrá sido como mucho. La escena de la pelea y la fuente de agua que se desarma queda igual; se añade una escena del poeta cantando en la noche de parís, triste y buscando a Jo. Jo en tanto, ve la foto que salió en el diario porque la gente del diseñador y de la revista anda cuchicheando y pasandola de mano en mano, y reza por que el poeta no haya visto la foto.

En la mañana el poeta ve tirado en una banca el diario amarillista con la foto del día anterior, y se le rompe el corazón; se va a su buhardilla y escribe poemas trágicos. Después pasa lo de la fiesta en casa del profesor; el poeta está invitado, pero al ver a Jo llegar se retira; Ella quiere salir a buscarlo, pero el profesor insiste en que se quede, y es su ídolo asi que se queda. Llega el fotografo con la señora de la revista y ven al poeta irse pateando piedras, él les dice que ella está dentro y que él se va a descansar al sena. No lo entendieron, o no lo tomaron en cuenta y entraron e hicieron la misma escena de la pelicula original, todo igual hasta excepto porque a ella no le interesa el fotógrafo; le cuentan lo de descansar en el sena, y ella hace el link con la foto del diario; toma el jarro con el que le pego originalmente al profesor en la cabeza, y le pega al fotógrafo para salir corriendo; se roba el auto raro en el que llegaron el fotógrafo y la señora de la revista y sale a buscar al poeta esperando que no sea demasiado tarde; y lo encuentra, apoyado en la baranda mirando al río con un montón de poemas en la mano; ella salta del auto y se le tira al cuello. Él le dice que eso es lo que hace cuando está triste, no se iba a tirar al río, y rien; entonces ella llora y le explica atropelladamente lo de la foto, él la calla con un beso. Y nunca fue al desfile de modas, era demasiado degradante para ella que no quería ser transformada en una ama de casa feliz y perfecta, ella era filósofa y culta; se muestra una escena del desfile con nadie en la pasarela y la gente sentada, la señora de la revista pidiendo disculpas, termina con Jo y el poeta andando en bicicleta de noche por parís. FIN. (letras y música típica)

relatos

Esto Pasaría si Chile se Acaba

Un señor loco mandó una carta a la Onemi diciendo que Chile se acaba mañana por culpa de un Tsunami gigante que va de Arica a Osorno. Por su puesto, todos nos matamos de la risa y hacemos bromas, pero ¿y si fuera cierto? No es que no pudiera pasar, segun esos documentales gringos del cable un Tsunami es uno de los escenarios posibles para que se acabe Chile.

¿Y si se acaba Chile mañana? hay tantas cosas que no hice y que me gustaría haber hecho, cosas que debería decir, y cosas que no tendría que hacer, porque si se acaba chile se acaba la universidad y por lo tanto se acaba el examen de taller (pero profe! pensé que se iba a acabar Chile, asi que no hice los planos).

Mi hermana está en Santiago, mi papá en Europa, y si es a las 4 am como dice el hombrecillo, vamos a estar todos durmiendo acá en Temuco. En caso de despertar con el alboroto lo primero que a una se le ocurre es llamar a todo el mundo, y las líneas van a estar tan colapsadas que nadie se va a poder comunicar con nadie. Salir al techo es una buena opción, pero igual cabe la posibilidad de quedar ahí para siempre, con para siempre me refiero hasta que a alguien con un helicoptero se le ocurra irnos a salvar a todos.  Y ahí voy a estar lamentando profundamente no tener una de esas camas inflables y haber dejado en el campo mis googles para nadar, pero con mis botitas de agua, algo es algo. Lo primero que salvaría sería mi notebook, porque no tengo nada respaldado, lo que me recuerda que compré hace tiempo unos dvds para eso... los voy a grabar en caso de emergencia, nunca se está demasiado preparada. Y hay que cargar el celular, y la cámara de fotos. Y dejar los chocolates a mano, y un lote de libros en caso de que se demoren mucho en venir a rescatarme. Si tuviera cartas de amor las llevaría también, pero como no tengo ninguna doy gracias a dios por tener menos bulto. Y obviamente dejar a mano el desodorante y un jabón, que en estos casos de emergencia piden ropa y comida pero NUNCA desodorante para los refugiados. Lo que me lleva a otra cosa, ¿dónde van a meter a todos los Chilenos? En Perú no nos van a querer recibir, los Bolivianos tampoco y menos ahora que van a tener mar de la noche a la mañana. Me tinca que nos van a llevar a todos a Argentina y a Brasil que parece que tienen harto espacio, me pregunto si nos harán una ciudad gigante o si nos dispersarán por todos lados, si acá ya quedó la embarrada cuando desapareció una ciudad en el sur por culpa de un volcán, no quiero ni imaginarme qué pasaría con todo chile damnificado. Ahora le veo sentido al techo para Chile (que odio por motivos que me reservo), creo que era todo un plan secreto en caso de que Chile se acabara, con razón andan tan ocupados los voluntarios con reuniones últimamente...

Seríamos un ejemplo de un pueblo sin nación,  las elecciones presidenciales van a ser un caos; ya veo que todos los candidatos nos van a prometer tierra cual Moisés. Creo que lo más sano sería proyectar una ciudad flotante en territorio marítimo Chileno, que gracias al Tsunami va a ser gigante, podriamos pedir un préstamo a Dubai, y les pagamos en peces; me imagino a los maestros silvando desde a bajo del agua, y el nuevo piropo que va a aparecer: "¡la confundí con una sirena!". La capital de Chile va a tener que ser Isla de pascua, que parece que no se va a hundir con el Tsunami y va a ser lo unico que va a quedar visible. O si tiene razón el señor don profeta, y Chile se hunde hasta Osorno no más, puede que la capital sea Punta Arenas, o Chiloé. Voto por Chiloé, porque tiene el Caleuche y gorros de lana, y el a veces útil Trauco, y la pincoya que nos puede ir a salvar a todos.

Y claramente vamos a tener que cambiar la dieta, ya nada de empanadas de carne y pasteles de choclo: ahora empanadas de pescado y pastel de cochayuyo, y la comida de vacaciones de verano, pescado frito con papas fritas (dénle un pescado a un chileno, y lo primero que se le ocurre es adobarlo, freirlo y servirlo con papas fritas), va a ser comida de todos los dias.

Después va a venir una ola de documentaristas a preguntarnos "que se siente que su país se haya hundido", y va a salir una señora alegando que la ropa que nos están mandado de otros países es demasiado chillona (los chilenos siempre alegamos, y como dato, en general no somos amigos de los colores brillantes).

Me pregunto si me van a convalidar los ramos en alguna universidad. Si no me dedico a escribir, si se acaba Chile y escribo sobre eso creo que voy a tener mercado.

A ver si nos inundamos! (aunque lo dudo, y si llega el tsunami me voy a doblar de la risa) La verdad es que siempre quise una casa frente al mar...

relatos

Diamantes Negros

Escuchó un ruido a sus espaldas, caminó más rápido. La oscuridad de la noche era profunda, las estrellas titilaban solitarias en un cielo sin luna, y los animales silvestres estaban callados. El silencio, y el eco de sus pisadas sobre la hierba mojada no eran lo único en sus oídos; el latido de su corazón subía por la garganta hasta confundirse con su respiración agitada y llegar hasta la cabeza. No había tiempo para arrepentirse, no había tiempo para devolverse; sólo quedaba el camino entre los campos bastos y vacíos de almas humanas.

Estaba cansada de correr, quería parar pero sus piernas andaban solas, como péndulos en vaivén infinito. Sentía el pequeño bulto dentro de su puño derecho, era su camino hacia la libertad, pensaba mientras corría, sus pulmones insensibles ya al dolor del cansancio. Creyó sentir pisadas de caballo acercándose. Corrió hasta unos matorrales entre robles añosos, y se escondió. A lo lejos pudo ver las lenguas de fuego, y un temblor violento la recorrio de pies a cabeza. Estaban ahí. Y la encontraron; apretó las manos y cerró los ojos. Sintió un tirón, no quiso ver nada; tiró el bultito antes de que se dieran cuenta. La amarraron junto al arbol más cercano, y le prendieron fuego; el humo escocía en su garganta, dolía como tragar vidrios pulverizados, y quemaba. Pronto perdió la conciencia, y las llamas sobre su piel se sintieron como un cosquilleo cada vez más lejano.

Despertó en su cama, con la frente perlada de sudor. Encendió la luz y echó un vistazo en el cajón de su velador. Aquel bultito misterioso que había encontrado entre los matorrales de moras mientras limpiaba para hacer su jardín seguía ahí, era el mismo. Recuerdos de los primeros días en la casa nueva del campo asaltaron su mente; las lenguas de fuego descritas por los obreros que no querían dormir en el lugar; la voz de una niña que llamaba a su padre desde la escalera. El roble quemado que había vuelto a crecer y cuya base ahora parecía una especie de gruta.

Dentro de la bolsa, había un puñado de lo que parecían pequeños diamantes negros. Sin pensarlo, y faltando a toda lógica posible, supo que eran lágrimas condensadas, lágrimas negras de rabia y agonía, lagrimas negras que prometían un camino a la libertad que se vio truncado.

 

(basado en algunos hechos reales)